Serge Bourguignon con Louis Malle en la fotografía…
Fin
le sourire 1960
Bueno no.
Bourguignon nos adentra en una comunidad de monjes budistas para darnos su particular fórmula para la felicidad, en un discutido formato documental, que parece más bien una abstracción planeada de la vida de los monjes.
La narrativa nos lleva de la mano de un niño que sigue a su maestro, mientras se distrae por las distintas maravillas de la vida cotidiana. La interpretación a la que llego es; la religión como tal no es el medio a la satisfacción, lo es la combinación entre la espiritualidad, la generosidad y la inocente mente de un niño que se deja sorprender por lo cotidiano.
Un documental lleno de vida, con su tacto nos empuja a agradecer la vida, la cotidianidad y las infinitas bendiciones que recibimos con el simple hecho de abrir los ojos a un nuevo día.
Serge Bourguignon lo hace de nuevo y ahora con Louis Malle en la fotografía… una joyita.
En un castillito abandonado en el pueblo, Pierre y Cybele sueltan su pasado y se permiten vivir.
Les dimanches de Ville d’Avray
Serge Bourguignon, un director que venía de cartas y documentales, entendió de ellos que cada fotograma cuenta; en su primer largometraje, lo demuestra con destreza.
Es una gran película y por lo mismo, empezaré con las grandezas que creo pueden llamar más al público… La fotografía, como mencioné anteriormente, cada cuadro cuenta y te lleva con audacia en un mundo difícil de visitar. A pesar de que la temática lleva fácilmente al desprecio, la puesta en escena no nos permite abandonarla.
La historia va de Pierre, un ex-soldado atormentado por el accidente fatídico en el que asesinó a una niña, y el encuentro que tiene con una niña abandonada; nos cuenta las dificultades sociales de la relación renovadora, entre dos edades tan distintas. Los límites tan ambiguos juegan con nuestras emociones y nos llenan de tensión, misma que se disuelve con la dulzura de los protagonistas.
Nos muestra a Pierre, un personaje introspectivo, viviendo amarrado al pasado y avanzando en automático; casi como enfocarse en un retrovisor de un tren que avanza. Por otro lado Cybele es la vida, irradia emociones y nos impulsa quererla, una nueva oportunidad para proteger y sanar.
La dirección es precisa, todo pasa cuando debe de pasar; en el silencio nos adentramos en la cabeza de pierre y con los círculos nos transportamos al hogar que nuestros protagonistas se improvisaron.
Un oscuro clásico en la filmografía del director, nos enfrenta con nuestro juicios y nos enamora con un increíble trabajo técnico.
Zhang Yimou adaptó la novela del premio nobel, Mo Yan. En esta largometraje observamos una fotografía precisa y llena de colores, que nos transporta a una villa rural en China. Ahí el narrador nos cuenta la historia de su abuela, su matrimonio fallido, la eventual reunión con su marido y cómo la sociedad destruyó el pequeño espacio que se habían creado entre el Sorgo.
Yimou narra con sencillez poética, en símbolos cotidianidad encontramos grandes esbozos de lo que pasará en el futuro; su uso preciso de elementos, nos mantiene flotando en ligereza hasta tirarnos con la exigentes imágenes que prepara para contrarrestar tanta dulzura.
Es una película equilibrada, no se acompleja pero busca exigirle al espectador para conectarlo con los personajes y sus sentimientos. Destaco su uso del rojo; con él nos habla de amor, esperanza y al final mancha el sorgo de rojo, para mostrarnos destrucción.
El debut del director Zhang Yimou, significó el inicio de la una revolución que cambiaría el cine de China. En el Sorgo Rojo, el autor toma el cine de propagando, lo deconstruye y le da la vuelta narrando una historia más apegada con la realidad histórica de China en los años 30’s, sin pretender ser más de lo que es… cosa muy difícil 😦
La primera vez que vi una película del autor francés Jean Vigo, me sentí abrumado por lo que creía una narrativa lenta y sin sentido. Me dormía a pesar de luchar por mantenerme despierto.
Según los blogs que leía, era uno de los precursor del actual cine francés e influencia de muchos otros grandes directores. Me sentí culpable y frustré intento por conocer el cine desde sus inicios.
Ahora, 7 años después, vuelvo a ser ese niño aspirando a entender o saber más del cine. Jean Vigo es uno de los fundamentales, con vigor salió al mundo a entender el cine cuando apenas empezábamos a sentirnos cómodos.
Aquí haremos un breve recorrido por su corta carrera, sus cuatro obras que fueron suficiente para vencer el tiempo. Murió a los 29 a causa de su tuberculosis, pero sus trabajos se estudian hasta el día de hoy.
A propose de Nice
En Niza, Jean Vigo empujaba una silla de ruedas que llevaba a Boris Kaufman, tapado por una manta, mientras sostenía la cámara. Una peculiar mezcla entre el cine ojo, influenciado por el hermano de Boris (Dziga Vertov) y el naciente realismo poético francés; caracterizado por su peculiar sátira anarquista, con la fuerte influencia del padre de Jean. (Miguel Almereyda) El montaje es atrevido; con audacia elige en donde ser explicito. Muestra desnudos, pero esconde en el orden, el discurso anarquista que impulsa a sus autores. A propose de Nice carece en calidad de imagen, pero propone en composición, movimiento, angulación y ritmo. Éste corto documental significó el inicio de una gran amistad, que duraría toda la vida de Jean Renoir; encausada a experimentar y amar el cine. En dos o tres tomas salen las sombras de los autores, estoy convencido de que se alcanza a ver su sonrisa.
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Taris Bueno, Creo que aquí Vigo se agarra del documental, para explorar las reglas de su mundo marino; se glorifica con la precencia del campeón de natación, Jean Taris, y nos engancha con una lección simple de natación. (deliciosa culturalmente) Un impresionante trabajo técnico, el equipo se prepara para lo mejor; quieren tener buena reputación, para lograr el siguiente proyecto. //
Zero for conduct El primer largometraje de Jean Vigo; aquí vemos los primeros capítulos personales del autor, aprovechando su experiencia en el internado, para conseguir la locación y los actores. La naturalidad que lo caracteriza, le permite llevarnos a los sitios más subersivos y apostar por la libertad; adorna de prosa los momentos más cotidianos y se siente agusto experimentado en los más altos. Una gran coolaboración de un equipo, que crecía con la implementación de grandes fichajes; el actor, Jean Dasté, y el productor Jacques Louise Nounez. Una temprana lección de anarquismo en el cine, niños comandando la revolución, más uno que otro dulce para la universalidad del cine; Jean Vigo se presenta como un hombre carismático, pendiente de la realidad y un mago para la subjetividad, talento que le fué util para burlar la censura. Inspira.
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L’Atalante
La despedida más dulce y pura que he visto en el cine, aprovecha sus recursos fársicos y nos entrega el punto más alto, de una vida entregada al cine. No es el trabajo más accesible del autor, pero sí el más honesto; encuentro en cada toque de surrealismo, los llantos ahogados de una vida melancólica. Un gran ejemplo de pasión, un equipo trabajando a la perfección, dando cada pedazo de su ser. El realismo poético latiente, trascendiendo en el tiempo e incrustandose en nuevas generaciones. Cada pieza de Jean Renoir es una pequeña maquina del tiempo, nutre de cultura y nos enseña una de las caras más bellas del cine.
En la casa negra veo crudeza y leo amor, veo vida y muerte, decadencia y abundancia; una voz revolucionaria entrando en los confines de Irán, documentando con una cámara y trascendiendo con sus versos.
La directora en su primer y último proyecto audiovisual, se saca de la manga un grandísimo documental; la envidio y respeto, habla con honestidad y sin rodeos…
Más coraje y menos corrección política. El encierro mental no es tan culero como el encierro literal de una comunidad leprosa, sin embargo, la depresión y la mediocridad cada vez ganan más terreno en nuestra sociedad.
Después de ver «La casa es negra», no tengo derecho a sentirme desgraciado… aunque realmente nunca lo he tenido.
Antes de Toni, llegó Boudou; un vagabundo anarquista que odia vivir en sociedad privado de su libertad y controlando su ociosidad.
Cuando el perro es callejero, no le importa a nadie; cuando el perro es doméstico y luce elegante, el animal es relevante.
La película de Jean Renoir nos mete en el agua para salir en un mundo diferente al presentado, una sociedad con reglas y facilidades, tantas, que hacen parecer la vida como algo poco interesante.
Un perro callejero, con sus mañas y maneras, es presionado para cambiar sin importar sus preocupaciones.
Un comentario social fuerte pero con buen sabor de boca, te inspira a ser tú y te deja vulnerable con su singular comedia. La mejor forma que encuentro para definirlo es a través de su uso del canto; honesto, singular y bello, personajes ficticios que encuentran humanidad en fluir melódicamente con sus pensamientos.
Al igual que en «Toni», la película cierra como empezó, un hombre cae al agua y sale para transformar su vida. Terminé con una sonrisa y un sentimiento de satisfacción, que solo buenas intenciones pueden lograr contagiarte. Cada película que veo de Jean Renoir, lo admiro más, denota el amor que siente por su vocación y lo contagia.
*** bonus ***
Jacques Becker participa en la película, el simple hecho de tener esos dos nombres participando (Jean Renoir y Jacques Becker), es suficiente razón para no perderse «Boudu salvado de ahogarse».
Jean Renoir dirige una película basada en casos reales de crímenes pasionales, filmada en el sitio donde ocurrieron y actuada por gente del mismo nivel socio-económico.
Ésta primera descripción puede ser fácilmente catalogada dentro del mundo del neorrealismo, teniendo como gran diferencia, el hecho de que fue hecha en el año 1934 en el sur de Francia; representando al movimiento de su época, realismo poético.
A pesar de la vejez del filme, la historia se mantiene vigente; toma a un personaje cotidiano de clase trabajadora y explora sus aspiraciones románticas y personales, enfrentándonos con sus dudas y decisiones.
Renoir, hijo de artista y gozando de una vida privilegiada, se compromete con el arte y se desenvuelve en sus mundos con ligereza y creatividad. Canta por los prados y recorre confiado sus escenarios realistas.
La música es parte esencial en la película, una buena banda sonora que pienso funciona más cuando es sencilla y personal; un grupo de inmigrantes que canta su identidad al entrar y al salir de un mundo extranjero, nos habla de los personajes ficcionales, mientras deja un registro histórico de una comunidad real.
Claude Renoir de la mano de su tío, nos presentan una propuesta visual ambiciosa y en constante movimiento; a veces nos complace con destellos de vida que no necesariamente influyen directamente con la trama, en otros casos fortalecen un sentimiento; Toni escapando por la vías del tren.
Pienso que Toni es un tesoro fílmico; su director (del que no agregaré más), contó con Luchino Visconti en la asistencia de dirección, mismo que después sería pionero del neorrealismo italiano; ha sido influencia de muchos directores actuales, funcionando como guía, influencia o simplemente un buen entretenimiento que añeja como un buen vino.
La película, si no quedaba clara su poética, termina donde empieza; el viento sopla y los migrantes regresan por donde llegaron.