Una giornata particolare (1977)

Un día que decidiste poner de lado tu vida por la visita de un “dios”;

te quedarás ciego si sigues con eso, preguntale al padre.

¿El que está medio ciego?

 -sí-

En esa ceguera te golpeas con la lámpara que anda baja; no sabes como arreglarla y te olvidas rápidamente de su existencia.

Todos se van, hay unidad en todas partes y la radio lo confirma; sería más preciso llamarle presión social, un aire de inocente alegría ignorando lo que los rodea. Entre los pocos que no fueron con la corriente está una mujer, esposa y madre de cinco hijos; la irónica soledad que vive en hogar lleno, se nos muestra desde el inicio de la película. No tiene tanta voz como le gustaría y ve a su hogar crecer en cimientos frágiles. La puesta en escena nos enseña el desorden, nos quita las ganas de verlo aunque tampoco queremos que la protagonista lo recoja. Un pájaro escapando de su jaula moverá la narrativa hacia el otro departamento sede de la película. 

Gabrielle se presenta como la herramienta para arreglar lampara vaja; un renegado de la sociedad desde sus gustos hasta por su ideología, un hombre poco entendido y muy perseguido. En el silencio vemos su pequeña lucha, las huellas en el piso le enseñan a danzar y a estar en su realidad. Se siente la tensión entre Antonietta que siempre lleva cargando a su familia desde la vestimenta, con la soledad personificada de un abnegado de la vida. 

La soledad es una clase de lujo; se esconde mucho peso detrás y uno decide no verlo, cada quien finge que no se piensan e intentan esconder sus desastres en vez de darse una oportunidad para empezar de nuevo. Los subversivos dan asco y la sociedad no se da la oportunidad para conocerlos; no hay necesidad, sus tendencias depravadas y su masculinidad distinta lo alejan mucho de nuestro entendimiento.

Hay distintas formas de acercarse a las personas y no todos reaccionamos igual; hay a quien el proceso lo enamora, aunque también existe quien quiere las cosas rápido casi como si no hubieran pasado. Darnos un poco de atención no está mal, él le regala eso por un rato y con un libro materializa el recuerdo; ella lo extrañará pero ambos continuarán con su vida. 

Underground (1995)

Sobre Underground… 

Una más de Emir Kusturica; mucho pasa y todo fluye entre risas,  drama y música intradiegética siguiendo la acción.Al principio parece que exploraremos el mundo y seguiremos los pasos de nuestros protagonistas; hasta que la realidad se ve cuestionada y dos perspectivas son igual de posibles en la pantalla. El encierro y la ignorancia de todo un pueblo moldeado por una creencia falsa; la gente sirve y da ofrendas a las manos limpias de quien camina con un espíritu nublado. 

La guerra es muy violenta y rompe todos nuestros esquema; nadie gana, todos pierden. Nuestras almas sangran por igual, algunos mueren y otros matan su pasado hasta dormir.

“Una guerra no es una guerra, hasta que el hermano mata a su hermano”. Una aventura como la que puedes esperar de Emir Kusturica; de esas que te gustaría hacer; de esas que no entendemos cómo se logró e intentando descifrarlas, encontramos un lugar creativo rico para la construcción de nuevas ideas. 

La película cierra con una contundente aunque un poco brusca frase; “puedo perdonar, pero no olvidar”. Así nos deja juzgando la historia y buscando alguna herida en nuestra persona y pasado, para intentar absolverla de cualquier carga; ¿Efectiva? , para mi sí, aunque estoy seguro que no sería la primera película que le recomendaría a alguien nuevo para conocer a Kusturica.

Un hombre que duerme (1974)

La película y la novela escritas por George Perec, dirigida en conjunto con Bernard Queysanne; nos llevan en un mismo paseo por la soledad y la repetición. En uno entraremos por la narración de una mujer a la que adoptamos como subconsciente; al inicio el ambiente nos sienta junto al  protagonista y nos vemos en su reflejo, el tiempo y nuestra atención se ajustan con la narrativa de un joven abnegado del mundo.

Desde el inicio estamos presentes y la ciudad también, los paseos se sienten más largos a 24 cuadros por segundo; la interacción con la gente invade y se queda grabada con el mismo discurso sesgado que lleva al encierro “involuntario”. La ciudad nos controla y nos dejamos ir… un despertador suena. Volvemos a ver nuestro rostro en el espejo roto y ahí la novela me empujó a dejarla por un rato…

Limpiar nuestros peso, hacer milagros con el agua; mentir y seguir en el confortable caudal de la mediocridad. Algo en el camino por la ciudad, nos devuelve la atención a la narrativa y notamos que estamos en un examen; el tiempo pasa y tú te distraes viendo las respuestas de los demás. No haces nada y te vuelves a desconectar de la película.

Otra vez estamos en un cuarto y la narración te dice que te estás volviendo loco, los tambores lo confirman; sales y entras, sales y entras, juegas y tomas café. Cuando te buscan te cierras y como espectador deseas que se abra la puerta, pero nunca pasa. Te buscas y ten encuentras en una proyección, el protagonista está solo y tú también. La película no avanza, parece que retrocede y la novela lo confirma cada que puede. 

La luz del cuarto se prende y notas que ya no vives tu vida, te pierdes en tu recuerdos intentando buscar ese objeto que perdiste en el camino; la búsqueda por el entendimiento de tu retorcida apariencia te lleva a la fractura y en esas fisura en forma de laberinto, nos perdemos con lo que sea que nos permita estar en paz. Tu ubicación es el centro del mundo, un círculo que gira y no para; nada pasa. Los tambores vuelven y se hacen uno con el día a día; volvemos a la película. El silencio existe y la narradora nos lo presenta.

Salimos y ya no buscamos historias en la calles, ya no va al mismo café de siempre; no se encuentra con nadie en el cine. Ya no sabes en donde va, todo parece inmóvil y la gente contempla la vida; aparecen caras en descomposición y sientes presión. Un pago te hace divagar por tus necesidades económicas, hasta que vuelve a la habitación y miramos al protagonista.

No entiendes nada; hasta que por reconoces un galería, intentas entender la obra y la ves desde diferentes puntos. Pasó mucho tiempo y no entiendes nada, antes de salir dejas tu nombre ilegible con una dirección falsa. Mucha información, parece que siguen en la misma dirección; en la novela viajamos con los padres pero seguimos inmersos en nuestros pensamientos. Sentimos soledad hasta la vergüenza. Haces trampa y vuelves a abandonar la película y la novela.

Tanta repetición te hace creer que tienes ansiedad, no sé si me está gustando la película; caminas sin sentido junto al protagonista; la repetición es eso en común que te ayuda a volver a la narrativa. Los tambores vuelven y sus pasos se confunden con tu subconsciente;  el protagonista sigue su sombra mientras reflexiona que es su propia sombra, parece ser que terminará pronto.

Todo vá más rápido, en la película se pierde entre la gente y los incómoda; en el libro se enoja con el mundo, alterando su paz y la del mundo… Ahora hay tristeza y ya no quieres que la película siga; sin embargo lo hace y se dirige al final. En un monólogo prolongado nos lleva por la destrucción y el fatalismo; el mundo está paralizado esperando a que algo pase. Un lavabo vencido. No hay nadie.

El protagonista vive y nada ha pasado, nuestra indiferencia no ha logrado conectar nada; el protagonista estuvo solo y pensó todo. Nada pasó. El narrador nos dice que todos los individuos son insignificantes comparados con el mundo; querer un cambio desde el pensamiento no atrae milagros, las cosas no explotan de la nada. Nada pasa. Quisiste ponerle pausa a la película pero la vida todavía seguía.

No eres amo del mundo,

no eres dios.


Ya no eres inaccesible; tienes miedo y esperas.

 La lluvia será pretexto para no salir. 

La amenaza de Andrómeda (1971)

El título no me prometía mucho, al principio pensé que era una película serie B logrando disfrazarse de blockbuster; me da mucho gusto equivocarme. Robert Wise dirige un muy buena película acerca de aislamiento para un público general conociendo a la perfección sus límites.

Supe que era una película diferente cuando se daba su tiempo de entrar hasta la introspección de los personajes, mostrando lo que ven y dando el tiempo para que reaccionemos junto con los personajes. La película es realista dentro de su ficción, una vez que plantean su espacio de juego (con su debida paciencia), se da rienda suelta sin transgredir la realidad propuesta; el claro ejemplo el el largo proceso de limpia que tienen que pasar los protagonistas para asegurarse de que están libres del virus y alejado de la sociedad, además de explicarte con el suficiente detalle los procesos de confinamiento para que no hagas preguntas innecesarias.  Te explica todo e intenta ser lógico dentro de su realidad; los mismo científicos se cuestionan lo que no hace lógica y le encuentran una en el proceso.

El director respeta su producción desde la fotografía hasta su mezcla de sonido (realmente cada aspecto); el ambiente sonoro cambia estando de un lado del vidrio como del otro, la fotografía captura de forma impresionante un escenario con su debido diseño de producción que creo que todavía se mantiene vigente. Después de un rato me di cuenta que estaba metido en la narrativa preguntándome; ¿Qué escucho y por qué?, siempre que una película me hace cuestionarme eso, lo aprecio. Otro aspecto que le respeto es el uso preciso de lo que se nos muestra en pantalla, no necesitamos verlo todo para comprar la narrativa; mostrando cachos distintos como una rata sufriendo junto a una jeringa inyectando líquido, es suficiente para entender lo que pasa 

Las reacciones de los personajes son lógicas; el personaje con la llave para desactivar la catástrofe, la busca con cualquier sonido que le recuerde a la alarma de autodestrucción. Los personajes salen corriendo en cuanto ven que alguien tiene complicaciones, creyendo sin cuestionarse que tiene el virus cuando realmente sufre un ataque de epilepsia. Sin gritos, se da el tiempo de dialogar y crear tensión con el avance del tiempo, mismo que respeta; al final cuando el temporizador anunciaba la autodestrucción, saqué mi cronómetro y noté que el tiempo era realmente el que decía (con una diferencia de 1 segundo)… innecesario pero aplaudible. 

La cereza al pastel es la crítica política, que aunque puede parecer forzado; personalmente me gustó ver esa tonalidad y repasar el filme en mi cabeza para ver si tenía lógica alguna. El gobierno buscando armas, plantó su destrucción por su ambición.

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DISENGAGE 

END PROGRAM

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-stop-

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Nosferatu (1922) vs Nosferatu (1979)

La mayoría hemos escuchado hablar de la primera versión hecha por F.W. Murnau; Nosferatu junto con Caligari supuso los cimientos para el cine de terror alrededor del mundo, su uso expresionista de las sombras, el maquillaje del vampiro y hasta sus encuadres, han influenciado a muchos cineastas a través del tiempo. 

El conde Orlok de Murnau contaba con unas ojeras exageradas y una palidez descomunal que sugiere que viene del subterráneo, que es un inhumano que ve y vive en las sombras, acechando a sus víctimas y llevando a la muerte a donde quiera que vaya; al no poder contar con los derechos de Drácula, tuvo que ingeniarselas cambiando nombres, nacionalidades y detalles que lo alejaran lo suficiente de una demanda. Esta versión inspiró  a Werner Herzog . El remake con el nombre  Nosferatu: Phantom der Nacht, replantea la historia 60 años después, aprovechando los avances tecnológicos y expandiendo en ideas propuestas por Murnau; aunque es casi injusto compararlas por la diferencia de año, ambas versiones cuentan con elementos para defenderse. 

A la versión de Murnau nadie nunca le quitará su puesto en la historia, además de ser la base para el remake; pero, tampoco vale la pena descartar la versión de Herzog. Si bien la película de 1979 es muy parecida, el director alemán encuentra la forma de plasmar su estilo y proponer un ambiente que critica directamente a su mundo contemporáneo. Una película producida en una Alemania posguerra, el Nuevo Cine Alemán (1962 – 1982), periodo en el cual los cineastas le preocupaba atacar a la opresión política y diferenciarse de la base hollywoodense que dictaba el cine estadounidense. Conectando con sus antepasados y apreciando su aporte, Herzog logra diferenciarse contemplando con calma sus distintos paisajes; dándose el tiempo de establecer sentimientos con sus particulares tomas romanticistas, aprovechando ubicaciones reales en vez de las exageradas en el expresionismo de Murnau.

La versión de Herzog se siente como una película de arte, los personajes tienen más profundidad, actuaciones mucho más ricas de las cuales saldría el gran actor recurrente del director, Klaus Kinski; según el mismo Herzog en la versión de Murnau el conde parece mucho más un insecto, en la de 1979 se siente más real y con una presencia intimidante más real. La película tiene alguna que otra escena que logra enriquecerla y darle más lógica; Lucy haciendo tiempo esperando a que salga el sol, jalando al conde hacia ella. Las momias que intensifican la puesta en escena y claro la presencia de audio que complementa la narrativa. 

Nosferatu de Murnau es irremplazable, pero Nosferatu de Herzog es su propia versión dentro de la misma base; ambas relevantes, una el tiempo no le ha hecho tanto bien y la otra es la versión actualizada hecha por el único director que realmente le hubiera hecho justicia a la histórica versión de Murnau. 

Documentales IDFA

https://www.idfa.nl/en/collection/documentaries

El Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam también conocido como IDFA (siglas en inglés), es uno de los festivales más grandes de cine documental en el mundo; en su página web ofrece una colección diversa de documental que van desde lo más convencional, hasta las modalidades más innovadoras, como lo puede ser un cine interactivo.  


Para este corto ensayo me di a la tarea de ver mínimo 10 horas de su archivo y comentar brevemente lo que me pareció y las ideas que me generó…

Desde el encierro lo único que se me antoja hacer es ruido, ruido constructivo; crear desde la nada y proponer algo mejor. En un intento de inspirarme, el primer documental que ví fue…

La ciudad de los fotógrafos (2006)

En la época del régimen de Augusto Pinochet; hombres y mujeres salían a la calle con sus cámaras intentando hablarle al mundo y a su gobierno, exponiendo las injusticias y condenados las muertes a una eterna memoria colectiva, detallada en los negativos de cada ciudadano entregado a la causa.

Las personas se adaptaban a sus circunstancias y encontraban una forma de darle la vuelta para seguir en su lucha; la desaparición de ciudadanos impulsó a la gente a salir con sus fotografías colgadas del cuello, la censura de fotografías los motivó a crear desde el verso y la figura lo que se les había restringido.


No pude más que sentirme motivado, mi espíritu marchaba con cada ciudadano que pedía justicia, y mi mente buscaba la forma de adaptarlo a mi vida; de una forma casi egoísta quería tener la oportunidad de salir a las calles a retratar mi mundo. Vaya ignorante…

Con el paso del documental se me fue presentando la cara “b” del anarquista; la sangre derramada, los juegos sucios y la adrenalina vuelta droga. Lo que en un principio era un impulso natural de la injusticia, se desviaba a una adicción bien extraña;  las personas volviéndose adictas a sobrepasar el temor permitiendo que te invada hasta el extremo, ese lugar donde las miradas perdidas se encontraban tanto en los represores como en sus huelguistas.

Hay que luchar con los ojos bien abiertos, el enemigo a veces nos daña al punto en el que terminamos en el mismo papel; hay que luchar por nuestro espíritu, por conservar nuestra humanidad y salir adelante como sociedad.  

😦


En un intento de elevar el espíritu después de darle en la madre invitándolo a salir con el mundo cuando se está encerrado involuntariamente; decidí que era buena idea ver un corto documental que me hablara de calma, que me mostrara el mundo y lo bello que puede ser desde su cotidianidad. Fue así como decidí ver…


Skip Day 

Un melancólico documental dirigido por Patrick Bresnan e Ivete Lucas, que trata de un grupo de amigos que celebran su graduación en un viaje a la playa; no tengo mucho que decir acerca del documental, era lo que esperaba. En calma recorremos el mismo camino que una comunidad afro-americana provenientes de una ciudad industrial; llena de planos largos que nos permiten ver su disfrute cotidiano, de vez en cuando se asomó en mi pensamiento lo triste que era verlos estar juntos por última vez de esa forma. Lamentablemente no logré empatizar al cien con los personajes y siento que me quedé a medias de lo que pude haber experimentado.

Como dato curioso, noté que la fotografía la hizo Joaquín del Paso, director de  Maquinaria Panamericana (2016); un trabajo sencillo que habla en el tono que le pide el documental y no pretende ser más de lo que es. Me agradó y me relajó, era lo que necesitaba.

🙂

En mi búsqueda por motivación encontré algo que estaba seguro que no me podía fallar; tropicalia y Jazz en Bahía.

O Diário de Naná

El documental dirigido por Paschoal Samora, acompaña a Naná vasconcelos, histórico percusionista brasileño; en su búsqueda por sus raíces espirituales y étnicas musicales en el norte de Bahía (Recôncavo Baiano). A lo largo de su viaje entendemos a Brasil, ese país que se construyó a partir del encuentro de diferentes culturas y elementos, conectados a lo largo del tiempo en formas distintas a las que se acostumbraba en su origen. Una identidad creada a partir de la adaptación de muchas otras, una riqueza dada gracias a la apertura de un pueblo inquieto y sensible al mundo artístico.

Vemos un pueblo de sangre ligera que se comunica a través de su música; de la mano de su presentador que a la vez es uno de los más grandes exponentes de esa facilidad brasileña, encontramos música en cualquier cosa con la que se pueda producir sonidos. Un pueblo que platica directamente con su espiritualidad e historia a través de la música y la danza; un ejemplo de la pasión y el respeto que se le tiene al arte. Me quedé con ganas de bailar, cantar y visitar el hogar que vio nacer a personas como Milton Nacscimento, Gilberto Gil, Gal Costa, Caetano Veloso, Tim Maia, Os Mutantes, Novos Baianos, el mismo Naná Vasconcelos (nacimos el mismo día), y la infinidad que me falta por nombrar.

😀

Ya más en paz, estaba listo para algo un poco más denso; de nuevo, todo en dirección a moverme de mi conformismo por el encierro. He de confesar que llevo un tiempo que traigo un proyecto en mente que me asusta, escribí un manifiesto y no encontraba la motivación para compartirlo con quien pretendo colaborar. Fue en este hilo mental que me dejé cautivar por lo que decía la sinopsis del siguiente documental…

Victim of geography (1999)

Su sinopsis hablaba que el documental de Doug Aubrey tenía como hilo conductual la búsqueda de grupos guerrilleros (en sus distintas modalidades), con un fuerte compromiso con su comunidad local y la fuerte necesidad de escapar de su ambiente o protegerse; y pues sí, eso es el documental. Un bato viaja a través de europa haciendo entrevista a diversos grupos, en cada uno encuentras un poco de motivación y sabiduría obtenida de una lucha constante por hacer su existencia mejor.

Hay quienes piensan “todos se están muriendo, por qué no hacer lo que quiera”, encontrando así algo en la nada; cada individuo encuentra su frente. Los hay quienes hablan a través de un fanzine político, hay quienes lo hacen a través de la radio o hasta vemos dj ciegos… 

Se muestran los dos lados de la moneda; quien logra triunfar y enderezar comunidad, o quien en su búsqueda por la libertad se traba y muere. Nos hablan un poco de la necesidad que los motivó a salir y luchar, de las injusticias que deben de pasar; nos enseña que la vida es menos considerada de lo que nos gustaría. Nos motiva a hablar de lo jodido que estamos, empezando por nosotros mismos y tomando responsabilidad de nuestros actos.

Terminé un poco abrumado por todas las historias que se amontonan a lo largo de 100 minutos, no podía dejar de notar a la personas que me son importantes; si bien no estoy en el mismo riesgo que muchos de ellos, estoy en buen momento de notar y apreciar a las personas que todavía están conmigo. La brutalidad del humano no solo está en las armas, igual la podemos encontrar en actitudes del día a día; es la ignorancia que nos mantiene atacando al prójimo y a nosotros mismos, ya sea directa o indirectamente. Es la poca consideración que tenemos con nuestro planeta, con nuestro privilegio y con nuestra propia existencia.

Acabé el documental y mandé mi manifiesto… un primer paso.

o_o

Ahora sí, lo que viniera era bueno; quería vida en un inevitable encierro y eso encontré…

BELA BELA: WHAT KEEPS MANKIND ALIVE (2001)

Cuatro poetas de sitios distintos, reflexionan acerca de su vida en el encierro y cómo lograron sobrevivir para escribir sobre ello. Un bellísimo documental dirigido por Marjoleine Boonstra, que motiva a sacar lo mejor de uno para mantener el espíritu motivado. 

Pasando por la Unión Soviética, Cuba y Rumania; cada caso nos da una razón más para sonreír y aprovechar la vida que tenemos. En la prisión todo es gris, el encierro torna el panorama gris; la vida cuando te devuelven la libertad, es abrumadora. 

Para sobrevivir era necesario concentrarse en otras cosas, apoyarse entre las personas e intentar sonreír para seguir sintiéndote humano. No podré olvidar el ejemplo que dió Irina Ratushinskaya; ella hablaba de cómo en su campo de concentración la gente designó un espacio de reflexión en donde hacías paces con tu sufrimiento, al volver dejabas atrás tus inquietudes y devolvías una sonrisa o un chiste. 

Uno decide sus límites, a veces desde la mediocridad nos deshacemos con un simple viento; al ver cómo otras personas sobreviven a huracanes y crean en el proceso, la mente se te abre inevitablemente. Espero no olvidar y regresar a este documental cada que me sienta derrotado.

:´(


Ya no quiero realidad, denme algo de circo…

La cuerda floja (2009)

Nuria Ibáñez dirige un documental acerca de una familia circense actuando alrededor de pueblitos en la Ciudad de México. 


El documental me gustó, tiene momentos muy buenos de reflexión y su fotografía entretiene el ojo; podemos ver la lucha diaria de la familia que conforma al circo Aztlan… la preparación para sus actos, sus preocupaciones sociales y económicas, la relación de la hija, el proceso de integración del novio y las complicaciones de ser un circo familiar en México. Hay algo que a momentos me gustó mucho, pero en otros siento que fue el peor enemigo del documental; algunas tomas aunque muy bellas, se notan artificiales y en lo personal me complicaron adentrarme al cien con el proyecto. Esto lo pude notar desde el primer encuadre donde la directora rompe la privacidad de la pareja conformada por la hija y su novio, puede que para un ficción esto haya resultado favorable pero personalmente no lo compro; sí, se ve bien, pero estoy seguro de que la naturalidad de los personajes se vio comprometida y la narrativa se trabó. 


Ahora, no sería justo quedarme con eso; disfruté mucho el documental; me puso a pensar sobre la injusta diferencia que tenemos con los circos de otros países, y me hizo genuinamente admirar la labor del cirquense. Escuchar como hablan con tanto honor sobre su trabajo te hace sentir orgulloso de ser del mismo país a pesar de realmente no tener nada en común; hay una escena en la que la familia observa en su humilde tele un show del Ciqrue du Soleil, como cualquier otro lo admiran, pero no dudan en defender el arte detrás de sus actos. Eso, eso donde sea se respeta. 


Espero algún día poder contar con los medios para darle una oportunidad al circo mexicano de mostrar ese espíritu con el que el mundo nos debería recordar, no por la insuficiencia que llevó al novio a abandonar el circo en búsqueda de dinero.

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¿Más?

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O Lucky Man! (1973)

Lindsay Anderson uno de los miembros del Free Cinema inglés, realizó una película que recorre todo; hasta el casting y wrap up de su propia película. No pretendo ir punto por punto analizando lo que pasó; para ser honesto por más que me fascinó, me abrumó y no quiero tener que desenredarme sin antes haberla visto de nuevo.

O Lucky Man! critica todo lo que puede criticar, con una destreza particular te lleva con sutileza a través de toda inglaterra y toda clase de formas de vivir la vida; de la mano del  protagonista (Malcolm McDowell) te lleva en su búsqueda por salir adelante y encontrar algo, que nunca encuentra aunque varias veces parece que lo va a hacer. En toda esta búsqueda la música que protagoniza desde el fondo, se acercará de manera progresiva hasta colisionar con la historia del protagonista e influir directamente en su desarrollo; así lo harán muchos elementos que salen de vez en cuando en la narrativa, todos encuentran su forma de volver y cerrar sus ciclos o abrir nuevos. Recorrer todo y no encontrar nada, esa búsqueda que lo único que logra encontrar es impotencia y desesperación; aún no puedo sacarme de la cabeza la escena de la madre suicida, la vida es injusta y algo tenemos que hacer para que menos gente llegue a ese grado de impotencia.

Después de verla me siento sorprendido por las posibilidades que hay en el cine y lo mucho que me falta por descubrir; el director mete de todo y aunque a veces parece ser demasiado, todo va en dirección a su trama. No veo el día en el que pueda conectar tantos mundos sin que parezca una cosa forzada y sin sentido… la abundancia es una hermosa preocupación. 

(:(

Daisies (1966)

No cabe duda que los tiempos complicados son terrenos fértiles para la creatividad, tal fue el caso de la nueva ola checa; de 1962 a los primeros años de los 70’s se produjeron una basta cantidad de joyitas en la República Socialista Checoslovaca, producidas por jóvenes cineastas que habían visto la guerra, la ocupación nazi y estaban viviendo su propia revolución sexual . Una de esas películas fue Daisies.

La película de corte feminista abrazó el lado más surrealista del movimiento, exponiendo con destreza a través de visiones excéntricas de ensueño y una exquisita edición experimental; una sociedad utópica en la que se vive con libertad y sin cadenas sociales, criticando con un sentido del humor macabro y poético al sistema que se diagnosticaba caduco. 

Věra Chytilová egresada de la Escuela de cinematografía de Praga (FAMU), aprovechó la fuerte censura para experimentar en los bordes de lo permisible y divertirse mientras lo hacía, una risa en confianza antes de llevarte de paseo por el acantilado y mostrarte la mierda más fea de nuestra sociedad; una película que sin duda creó su propio espacio de juego que muchos otros directores aprovecharon en el futuro.

Con actrices no profesionales, desató una revolución dentro de un cuarto y en un largo de 74 minutos; haciendo mezcla de todo incluso de la misma película, le dió en los puntos más sensibles a un viejo régimen que aunque en el momento logró censurarla con los pretextos más incrédulos e ignorando su significado (la escena del banquete), no terminó por extinguirla. Hasta el momento se mantiene radical y vigente. (para bien y para mal)

Los héroes son unos idiotas, pero nos preocupan.

Hoří, má panenko (1967)

¡Al fuego, bomberos!

Miloš Forman con su mirada curiosa, nos expone los diferentes tonos de la cotidianidad del bombero; su ego resumido en un banquete de recaudación con el pueblo.
El cuasi documental nos muestra lo vulgar, desde la mirada de los bomberos, hasta la del corto; la cámara recorre sin verguenza la despedida del antiguo jefe de la comisaría de Checoslovaquia en 1960.

Lektionen in Finsternis (1992)

Lecciones de oscuridad

Herzog se mete a donde quiere, esta vez en el ego heróico de los bomberos; un fascinante pero horrorífico escenario en Kuwait, donde la cuenta para el ecosistema fue cara.
La música es hermosa y universal, narra la tragedia épica y nos explica lo que a veces no alcanzamos a enteder.
Abre el capítulo de los «heroes» idiotas en sociedades complicadas, un debate amargo pero necesario.

Días de Santiago


El héroe trágico de Perú, un ex militar viviendo en miseria; de buena voluntad, con heridas y una humanidad en constante debate. El juicio es simple, la sociedad siempre puede estar mejor; el asesinato es usado como cuestionamiento a nuestra moral, ese sitios que no recorres usualmente pero existe. Expone una realidad y no cae en fatalismos injustificado.
La fotografía es cotifiana, te mete al lugar que nunca pensarías estar y lo vende con facilidad; una muestra del ingenio que Latinoamérica y el cine necesitan.

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