La película dirigida por Dariush Mehrjui, fue un parteaguas en el cine Iraní; una semilla que llevaba tiempo en desarrollo, germinó con este film. Al inicio fue censurada por clara muestra de una sociedad pobre y olvidada, el tiempo y específicamente el visto bueno del ayatolá iraní Ruhollah Jomeini; le dieron la exposición necesaria para lograr adjudicarse el inicio de la Nueva Ola iraní (aunque muchos atribuyen el incio a Piel de serpiente de Hajir Darioush 1964).
Con mucho de neorrealismo, la vaca comienza planteandonos el espacio en donde se desarrolla; nos deja en claro como es el pueblo y la relación que tienen sus habitantes, nos justifica el sentimiento de unión que entrará en juego con el desarrollo de la trama, y nos presenta al protagonista Masht Hassan, a su vaca y el amor que le tiene.
Mucho corazón y ganas de exponer una realidad aprovechando la poesía, estos son los elementos claros que el director usa a su favor para construir una narrativa sólida; te enamoras con el pueblo y adoptas las necesidades del protagonista, lentamente te dejas llevar por la frustración que evade Masht Hassan y terminas en la locura observando al hombre perder su hilo. La película nos habla de su presente, nos resume Irán en un pequeño pueblo y simboliza sus problemas en el concepto de una vaca.
No podré hacerle justicia a la película, al inicio me cautivó por completo pero conforme avanzo me perdí en mi cabeza y un poco de la lentitud de la narrativa; mucho pasa, no dejen que les venda la idea contraria, solo que se necesita estar atentos y comprometidos con el ir y venir de una historia que se toma su tiempo para plantearte la locura humana, la unidad y las adversidades. Prometo revisionado.