Una adaptación del libro del maestro espiritual, G.I. Gurdjieff. Otra película de Peter Brook, ahora las actuaciones son mucho menos impresionantes; por otro lado, el mensaje y la trascendencia que intenta lograr, cruzan hasta donde el espectador lo permitan.
El triunfo de Peter Brook reside en la adaptación funcional de una obra con muchos caminos; el autor sintetiza en una película de dos horas, mensajes complejos de manera puntual, accesibles y trascendente.
La película es una llamada a quien sufre o busca, a quien quiere cambiar o pretende mejorar. Es una duro encuentro con una realidad que aunque puede o no ser la verdad; nos enfrenta con nuestros complejos, tratando de derribar nuestras máscaras para avanzar y encaminarnos a trascender.
Aunque hay muchos aspectos que pueden discutirse, el mensaje en general nos invita a abrir los ojos; notar el caos interior y ponernos a reflexionar: ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué es lo que queremos?, ¿Hacia dónde vamos? y no menos importante, ¿Quiénes somos?
Bueno, cada quien encontrará sus propios cuestionamientos; una llamada a cuestionar, a ceder a la insistencia del mundo espiritual de Gurdjieff y contestar. Empezar un diálogo.
En resumen, encuentros con hombres notables no se distingue por su parte técnica (que tampoco es pésima); quien logre dejar que esto no le afecte, se encontrará con una nueva posibilidad. En caso de abrirnos a explorar, podremos observar otra perspectiva de la vida, a veces despiadada pero en fin, enriquecedora. El que busca encuentra. Si tu búsqueda se orienta al bien, algo bueno podrás sacar.